Jesús Ortega

Redacción Magic Internacional _


¿Los grandes misterios del siglo pasado han de ser re-investigados? ¿Crees que una nueva visión de muchos de esos casos encontraría explicaciones razonables a los mismos?

- Sin ninguna duda. Son muchos los nuevos datos e informaciones que surgen en torno a los grandes misterios, no sólo del siglo pasado, sino de hace miles de años. No sólo eso, sino que también aparecen nuevas herramientas y conocimientos científicos que pueden arrojar luz sobre esas cuestiones. Además, se trata ésta de una pregunta ya respondida, ya que existen investigaciones modernas sobre misterios y enigmas del pasado a los que se les ha dado respuesta en la actualidad. Ooparts (Objetos fuera de su tiempo) que no lo eran, grandes enigmas históricos en su tiempo desmantelados hoy día o fenómenos extraños que, a ojos de la ciencia actual, podrían quedar explicados.

 

¿Son/sois excesivamente escépticos los "nuevos investigadores" del misterio?

- Antes de nada, es necesario aclarar la verdadera naturaleza del escéptico, ya que no se trata de la persona que niega por sistema, sino de la que duda. También es importante señalar que la mayoría de interesados en el mundo de las anomalías no somos investigadores. Somos interesados, divulgadores o periodistas. La palabra "investigador" se usa demasiado a la ligera, creando un falsa imagen y unas expectativas que no se ven colmadas precisamente porque la mayoría no somos investigadores. Podemos y debemos acudir a ellos: psicólogos, psiquiatras, físicos, historiadores, antropólogos... Pero, evidentemente, todas ellas y más son materias que ninguno podemos dominar a la perfección y que, en muchas ocasiones, son fundamentales para intentar esclarecer un caso.

Partiendo de ahí, no creo que se pueda pecar de "excesivamente escéptico" ya que debería ser una actitud innata en el que se interesa por esta clase de cuestiones. Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias, pruebas que en muchas ocasiones, dada la propia naturaleza de estos temas, no tenemos. Por eso toda duda es poca. Estoy convencido que este tipo de cuestiones pueden abordarse con el máximo rigor y seriedad, sin despreciar un caso o una historia, ni mucho menos; pero para ello hay que ser cauteloso y dudar. Evidentemente, el interés que cada uno tenga a la hora de aproximarse al mundo de las anomalías o del misterio determinará la actitud que adopta, más crédula o más escéptica. Pero el que lo hace de manera profesional y de cara al público, debe respetar unos códigos y seguir una deontología relacionada con la buena información, los datos y todas las posibles respuestas a un misterio para que sea el público, en última instancia, el que saque sus conclusiones. De otro modo, estará fomentando falsas creencias que, al final, se nos vuelven en contra a todos.

 

¿Hay poca investigación de campo en la actualidad?

- Sin duda, hay poca. También es, en ocasiones, muy criticada. Y no podemos olvidar que es precisamente la labor de campo la que muchas veces da pie a iniciar una investigación. Por tanto, la labor de campo también es fundamental. Es aquí, además, donde la labor del periodista o el reportero cobra especial protagonismo. Es cierto que a veces se queda coja o se confunde. Me explico. Se queda coja si nos quedamos en el testimonio recogido y ya está. Conviene dejar reposar ese testimonio, revisitar al testigo en otras ocasiones para contrastar su historia, consultar a expertos, como decía antes, e ir despejando las incógnitas del caso para ver si realmente existe un residuo extraño que, a día de hoy y agotadas todas las posibles respuestas, no podemos explicar. Y se confunde cuando entendemos por "investigación" de campo irnos a un lugar abandonado a pasar miedo y a grabar psicofonías, etc.

 

¿La excesiva proliferación de bloggers y youtubers del misterio está fomentando la aparición de una masa importante de gente crédula en cuestiones que la ciencia o la historia tiene perfectamente explicadas? ¿De quién es la culpa?

- Es difícil señalar un culpable y, hasta cierto punto, sería injusto. Evidentemente, determinados personajes fomentan misterios completamente explicados, algunos desde hace muchísimo tiempo. Pero está claro que tienen miles y miles de seguidores. Quizás ahí, parte de culpa sea nuestra. Aunque para el para el público general no aficionado al mundo de las anomalías todos estemos en el mismo saco, no es así. 

Para mí, y creo que para muchos compañeros, determinados personajes con gran popularidad en los nuevos medios, no forman parte del gran número de profesionales serios que investigan y divulgan estas cuestiones. E insisto, quizás parte de la culpa sea nuestra por no saber aproximarnos de la forma adecuada a determinado sector del público, por decirlo de algún modo, más crédulo. Esta serie de personajes van a lo sencillo: afirmaciones asombrosas sin pruebas, ¿para qué?. Y eso satisface a muchos que, cuando atisban cualquier indicio de duda en el discurso que llevamos determinados compañeros, nos tachan de incrédulos, faltos de pasión, escépticos (como algo negativo) e, incluso, desinformadores. Y no es así. Probablemente, amemos más el misterio que muchos de estos personajes y, precisamente, por eso le exigimos más y nos empeñamos en ser rigurosos. Y es que, existen suficientes elementos y casos suficientemente extraños que requieren mucho trabajo como para recurrir a fantasías, porque como decía el gran Fernando Jiménez del Oso: "con todo lo que hay, para que nos vamos a inventar nada".